Segunda vida para las palas de los aerogenadores de energía eólica

Cientos de instalaciones de energía eólica encaran el final de su vida útil. La industria de las energías renovables tiene ante sí un reto: qué hacer con los miles de aerogeneradores inservibles. En concreto con las palas, el componente más difícil de reciclar.

Alrededor del 85 al 90% de la masa total de las turbinas eólicas puede reciclarse. Pero las palas están fabricadas con materiales compuestos (como la fibra de vidrio, fibra de carbono y resinas), especialmente difíciles y caros de separar para su reciclaje.

Como informan desde Xataka, en el próximo lustro 14.000 palas podrían ser desmanteladas en Europa, lo que equivale a entre 40.000 y 60.000 toneladas de residuos.

Abandonarlas en vertederos es la opción fácil, pero nada alentadora desde el punto de vista de la sostenibilidad para un sector que «presume» de su menor impacto ambiental.

Aunque se han dado algunas respuestas locales concretas, como su uso como aparcamiento para bicis en Dinamarca, la reutilización y reciclaje a gran escala suponen un importante desafío para el sector.

Para buscar soluciones sostenibles y viables surgió el proyecto LIFE REFIBRE, cuyo objetivo es promover la gestión integrada de los residuos plásticos reforzados con fibra de vidrio (PRFV) que conforman las palas de aerogeneradores una vez finalizada su vida útil. La iniciativa promueve la reciclabilidad completa de la fibra de vidrio (64% total del peso), favoreciendo la recuperación de estos residuos en pro de reducir su presencia en vertederos y dotarlos de un segunda vida como aglomerado asfáltico para la construcción de carreteras.

Entre otros resultados, el proyecto ha servido, de momento, para demostrar la viabilidad del pretratamiento de palas de aerogeneradores en el mismo parque eólico. También ha permitido construir un prototipo de reciclaje mecánico de palas con una capacidad de 100 kg/h y un rendimiento del 59%, que consigue obtener fibras de vidrio de un tamaño menor de 2 centímetros, según sus responsables, que han diseñado asimismo un modelo de logística y acopio de residuos.

LIFE REFIBRE ha logrado reciclar 12 palas, evitando así el envío al vertedero de 40 toneladas que hubiera supuesto la emisión de 13,8 toneladas de CO2. Con la fibra de vidrio recuperada (16 toneladas en total) se está experimentando en carreteras.

Todo ello viene a demostrar, una vez más, que es posible encontrar soluciones sostenibles a grandes retos medioambientales desde la innovación.

Foto 1: Karsten Würth/ Foto 2: Andrea Boldizsar

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